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Martes, 11 mar 2014

Elevado consumo de sal puede afectar tu salud


sal

Las enfermedades cardiovasculares son las responsable del 30% de todas las muertes a nivel mundial, siendo el 13% de ellas asociadas con la hipertensión arterial, por lo que las estrategias para el control de la presión arterial son una prioridad de salud pública en todo el mundo. (WHO, 2007). Hay pruebas científicas concluyentes del efecto adverso que produce el excesivo consumo alimentario de sal sobre la salud, en particular en la presión arterial, que da lugar a enfermedades cardiovasculares, cáncer gástrico, osteoporosis, cataratas, cálculos renales y diabetes.  (Cappuccio y MacGregor  1997; Cappuccio et al. 2000).

 

El consumo de sal, al igual que las pautas de consumo, varía significativamente de un país a otro. En los países europeos y norteamericanos las fuentes principales de sal alimentaria son los alimentos procesados t el cloruro de sodio “sal de mesa”, los restaurantes y los servicios de alimentación. (James, Ralph, y Sanchez, 1987; Mattes y Donnelly, 1991), mientras que en los países asiáticos y africanos las fuentes fundamentales son la sal que se usa para las salsas y la utilizada para cocinar. (Cappuccio y MacGregor, 1997; Cappuccio et al. 2000).

 

En Venezuela según los datos aportados por la Encuesta de Seguimiento al Consumo de Alimentos (ESCA) que realiza el Instituto Nacional de Estadística (INE), indica que la población tuvo un consumo aparente para el primer semestre del 2013 de 6,23g de sal/día por persona, es de hacer notar, que este aporte no toma en cuenta el consumo de sal indirecto, que proviene de la industria procesadora de alimentos (quesos, embutidos, encurtidos, entre otros); así como también de sazonadores, adobos y otros aliños que tienen como ingrediente principal a la sal y otras fuentes de sodio que se pueden ingerir con los alimentos, como el bicarbonato de sodio en los polvos de hornear y antiácidos, el monoglutamato sódico como “sabroseador”, el benzoato de sodio como preservativo, el caseinato de sodio como espesante, el citrato de sodio como buffer o tampon, el nitrito y nitrato de sodio como conservante de carnes y alimentos enlatados, el fosfato de sodio como emulsificante, el propionato de sodio como antifúngico y el sacarinato de sodio como edulcorante. (Hegarty, 1998).

 

Los condimentos como la salsa inglesa, salsa de soya, salsa de tomate, mostaza y mayonesa también contienen cantidades importantes de sodio. (Hegarty, 1998), fiambres o embutidos (salchichón, mortadela, chorizo, salame, salchichas), carnes ahumadas, patés, pescados y mariscos en conserva o ahumados, pepinillos en vinagre, aceitunas, cebollitas, alcaparras, quesos, mantequilla, platos preparados industrialmente, alimentos precocidos, concentrados de caldo, sopas de sobre, salsas y aliños, productos de cóctel (maní, papas fritas, ramitas), pan y galletas.

 

La forma más común de sodio es el cloruro de sodio (NaCl) o sal de mesa, la cual es la mayor fuente de sodio en la alimentación ya que una ración de sal común, aporta el 40% de sodio. Sin embargo, casi todos los alimentos contienen sodio en forma natural, siendo más predominante la concentración en alimentos de origen animal que vegetal. (Cinza y Enrique, 2005).

 

Diversos organismos nacionales e internacionales recomiendan una ingesta alimentaria individual de sodio ≤ 100 mmol (6 g de sal) por día y en algunos casos ≤ 65 mmol (4 g de sal) por día. La OMS y las consultas de expertos de la OMS/FAO señalan que el consumo medio de sal de la población debe ser< 5 g/d. Según los datos actuales, la mayoría de los países supera el nivel de consumo de sal significativamente, según los valores recomendados. (Cuervo y cols 2009).

 

REFERENCIAS

 

  •     Cappuccio F, MacGregor G (1997). Dietary salt restriction: benefits for cardiovascular disease and beyond. Mendeley [revista en internet] [citado 01 de Noviembre 2011];  6 (5): [aprox.  477- 482 pág.]. Disponible en: http://www.mendeley.com/research/dietary-salt-restriction-benefits-cardiovascular-disease-beyond/

 

  •     Cappuccio FP et al. (2000). Unravelling the links between calcium excretion, salt intake, hypertension, kidney stones and bone metabolism. J Nephrol, 13:169-177.

 

  •     Cinza S; Enrique N (2005).  Hipernatremia. Hiponatremia. Guías clínicas. [revista en internet]. [citado 18 de Octubre 2013]; 5 (23): [aprox. 11 pant.]. Disponible en: file:///tmp/Hiponatremia.htm

 

  •     Cuervo M y cols (2009). Documento especial, Comparativa de las Ingestas Dietéticas de Referencia (IDR) de los diferentes países de la Unión Europea, de Estados Unidos (EEUU) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Nutr Hosp.;24(4):384-414

 

  •     Hegarty V (1998). Decisions in Nutrition ed. Times-Mirror / Mosby College Pub, St  Louis  p.217-20

 

  •     Instituto Nacional de Estadistica (INE) de la República Bolivariana de Venezuela. Consumo de Alimentos, Encuesta de Seguimiento al consumo de alimentos. Venezuela. Hogares con adquisiciones, según productos, 2010 primer semestre 2013. Caracas-Venezuela 2013. Disponible en: http://www.ine.gov.ve/consumo/cuadrosbasicos9.htm

 

  •     James W, Ralph A, Sanchez C (1987). The dominance of salt in manufactured food in the sodium intake of affluent societies. Lancet, 1:426- 429.

 

  •     Mattes R, Donnelly D (1991). Relative contributions of dietary sodium sources. J Am Coll Nutr; 10:383-393.

 

  •     World Health Organization. Reducing Salt intake in populations. Report of a WHO Forum and Technical Meeting.” Geneva, World Health Organization (2007). (http://www.who.int/dietphysicalactivity/Salt_Report_VC_april07.pdf.

Publicado por en Alimentación para el Vivir Bien 2122

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